La Coctelera

Según la segunda acepción de la palabra 'vulgar', del Diccionario de la Real Academia Española, entiéndase como: vulgar (Del lat. vulgāre). 1. tr. ant. Dar a conocer al público algo.

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MI ÚLTIMA VOLUNTAD EN CASO DE ACCIDENTE Y/O FALLECIMIENTO:

Consciente de la convulsa y violenta situación colombiana, la inseguridad que agobia nuestras ciudades, la medida pico y placa de todo el día en Bogotá (que nos obliga a usar el deficiente e inseguro sistema de transporte público), la fragilidad de la vida humana y, en especial, la triste y vegetativa vida que fue obligada a llevar durante 17 años la italiana Eluana Englaro (quien por fin descansa en paz), declaro que si sufro un accidente que me condene a permanecer en estado vegetativo, es decir, se me diagnostique muerte cerebral o mi vida solo pueda mantenerse artificialmente a través de aparatos médicos, deseo ser desconectado y morir dignamente.

Posteriormente, autorizo a mi familia a donar mis órganos a una fundación encargada de ello y se pueda salvar la vida de otros. Finalmente, deseo que mis  restos sean cremados. Una vez cumplido lo anterior, la disposición final de los restos la dejo a voluntad de mi pareja, si estoy casado; mis hijos, si soy viudo, o mi familia, en caso de no haber nadie más cercano en primer grado de consangüinidad o parentesco.

El día que ello ocurra, deseo dejar mi más grande agradecimiento a todos aquellos que pasaron por mi vida: a mi madre por darme la mía propia (y si ella aún está viva, deseo que encuentre fuerza y alegría para encarar su vida, sin tristezas ni pesares). A mi pareja, sea quien sea en su momento, por haberme dado el amor y el apoyo que hizo que el amor creciera; a mis hijos, si los hay, por iluminar y alegrar mi vida; a mis hermanos, por toda la lucha que compartimos juntos para alcanzar nuestros sueños; a los amigos y amigas, compañeros y compañeras, alumnos y alumnas, y los seres que quise o me quisieron, de verdad: ¡GRACIAS! Disculparán lo poquito...

11, feb | sin comentarios Posteado por: Alejandro En: Personal compártelo Tags: alejandro, parada, torres, mi, ultimo, deseo, cremacion, morir, dignamente, caso, accidente, ultima, voluntad

ANDRÉS LÓPEZ HABLA DE LA CULTURA COLOMBIANA Y LA PELOTA DE LETRAS

Entrevista realizada en el camerino del Teatro La Castellana

 

7, nov | sin comentarios Posteado por: Alejandro En: Videos compártelo Tags: alejandro parada torres, andres lopez, pelota de letras, entrevista, cultura, pelota, letras, andres, lopez

EL TEMA DEL VERANO

Un ejemplo de buena publicidad.

21, sep | sin comentarios Posteado por: Alejandro En: Videos compártelo Tags: el tema del verano, espacio vulgar, publicidad, creatividad, alejandro, parada

RIVERDANCE

21, sep | 1 comentario Posteado por: Alejandro En: Videos compártelo Tags: riverdance, alejandro, parada, torres, espacio, vulgar

Golan Levin & Zack Lieberman: Manual Input Sessions

Meet the Media Guru
@ Mediateca, Milan.

Zachary Lieberman’s work uses technology in a playful and enigmatic way to explore the nature of communication and the delicate boundary between the visible and the invisible. He creates performances, installations, and on-line works that investigate gestural input, augmentation of the body, and kinetic response.

1, ago | sin comentarios Posteado por: Alejandro En: Videos compártelo Tags: golan, levin, zack, lieberman, manual, input, sessions

D E S T I N O F I N A L

Las dudas sobre lo que le pasa al cadáver de un ser querido al morir comienzan desde el momento en que se lo lleva la funeraria para ‘arreglarlo’. “¿Acaso tiene arreglo?” pregunta un hombre con humor negro mientras marca las múltiples dudas al respecto. Testimonio de lo que sucede hasta que se entregan las cenizas. 

Aún vestían de luto. Las hermanas Torres García se acercaron a la recepción del Cementerio del Norte con los ojos cansados de llorar. Una de ellas sacó de su cartera un papel: el certificado de cremación que les da derecho a reclamar el cofre de Aura Isabel García, una mujer de 74 años que falleció sin decir cuál quería que fuera el destino de su cuerpo al morir. La curiosidad les hace abrir el cofre, corroboran que ahora tienen en sus manos lo único que queda de su ser más querido: un kilo y medio de cenizas. Agradecen con resignación. Justo antes de salir una de ellas se pregunta: “¿Serán las cenizas de mi mamá...?”

La muerte es un proceso tan doloroso y misterioso, que aunque intriga, se desconocen los detalles que rodean el proceso funerario y destino final de un ser querido. Después de que se le ha realizado el certificado de defunción ¿quién garantiza que los restos entregados son del cuerpo en cuestión? Dudas se agolpan también alrededor de lo que sucede después que el cadáver ha sido levantado por la funeraria: robo de órganos, abuso sexual o cualquier otro temor de los familiares frente al manejo del cuerpo es apenas menos angustiante que la zozobra de recibir las cenizas de una persona extraña.

Marcela Silva, directora de Operaciones de la Funeraria Gaviria de Bogotá, dice que los familiares a veces siguen el coche fúnebre, desde que recogen el cadáver hasta que entra a la funeraria, para asegurarse que nada raro ocurra: “cuando entra el coche, descansan...”, afirma. Isabel Cristina Orozco, funcionaria de la misma empresa desde hace doce años, cuenta que es indispensable el certificado de defunción que corrobore médicamente que la persona ha fallecido para levantar el cuerpo, “si alguien venía vivo..., ya no lo estará después de pasar por la mesa de un tanatopráctico”.

Rumbo al Olimpo

Si el alma va en camino hacia los dioses o los demonios, eso no lo sabe Olimpo Cárdenas, que aunque tiene nombre de cantante, se inclinó por la Tanatopraxia. Este tanatopráctico es callado y reservado con su oficio, no tiene amigos, no toma ni fuma. Lleva catorce años al servicio de una conocida funeraria de Bogotá, ejerciendo un oficio para el que no existen muchos candidatos: el embalsamamiento de cuerpos. No tiene pesadillas, se levanta cada mañana con entusiasmo y almuerza con apetito a la hora indicada; para él, es un trabajo como cualquier otro, incluso ‘arregló’ —como comúnmente se le llama al proceso— el cuerpo de un familiar suyo; “en esos casos, uno realiza el trabajo con más amor...”, afirma.

 

Mientras los familiares se abrazan y dan las condolencias, Olimpo se pone dos pares de guantes de cirugía, una careta para protegerse de los gases y olores, gorro, delantal y botas de caucho, y sintoniza una emisora de música tropical en la grabadora que tiene en el laboratorio justo antes de romper el plástico en el que viene el cuerpo de una mujer de cerca de 30 años, una paciente de la Clínica Marly que murió de infarto cardiaco.

“Quedó como dormidito...”

“Antes del arreglo del cuerpo, revisamos cuidadosamente para asegurarnos que todo esté en su lugar. Si viene de Medicina Legal, generalmente ya le han extraído algunos órganos para donación. Cuando los cadáveres son jóvenes y vienen de clínicas, a veces llegan sin córneas porque los familiares las han donado. Somos muy cuidadosos para evitar problemas...”, cuenta Olimpo, mientras abre con unas pinzas la boca del cadáver que tiene sobre la mesa del laboratorio y comienza a introducir algodón hasta taponar la tráquea. “Esto se hace —dice— para evitar la emisión de olores y fluidos, que empiezan a salir desde el momento de la muerte”. Posteriormente Olimpo corta la vena Iliaca, ubicada en la parte superior de la pierna junto a la cadera, e introduce una aguja conectada a un aparato que bombea formol a medida que sustituye la sangre del cuerpo.

El segundo paso es la hidroaspiaración. Un tubo de aproximadamente 60 cm. de largo, una pulgada de diámetro y una punta filosa que está conectado a un aparato de succión, es introducido en lo que los tanatoprácticos llaman “el bloque” —que en términos corrientes quiere decir la zona del abdomen—. El Hidroaspirador tiene la finalidad de extraer líquidos y fluidos, a la vez que entre crujidos, perfora los órganos internos para evitar la acumulación de gases en el momento de la descomposición o la cremación. Así se reduce la posibilidad de que se inflamen y revienten.

Vista exterior Chimeneas Crematorio del Norte Bogotá

El Sector

Existen cerca de 110 funerarias en Bogotá, pero sólo 58 prestan el servicio de arreglo de cuerpos. Por ello, por parte de la Uesp (Unidad especial de servicios públicos), está en preparación un programa del Distrito llamado ‘Plan Maestro de Servicios Funerarios y Cementerios’ que hace parte del POT (Plan de Ordenamiento Territorial), que se encuentra evaluando todos los aspectos de la muerte y el destino final. Éste, reglamentará la ubicación de funerarias, los requerimientos técnicos de los laboratorios de tanatopraxia; así como el funcionamiento, amoblamientos, parqueos y servicios públicos de cementerios y crematorios.

Bogotá cuenta con nueve hornos crematorios para cadáveres distribuidos así: cinco por parte del Distrito, bajo la administración del Consorcio Renacer (cuatro en cementerio del Norte y uno en el del Sur); uno en El Apogeo; uno en el Jardín Cementerio El Recuerdo y dos en Jardines de Paz.

Según cifras de la Secretaria de Salud Pública, en Bogotá se producen treinta mil muertes al año aproximadamente. En el año 2002 fueron enterradas e inhumadas 17.645 personas en los cementerios del Sur, Central, del Norte y Los Jardines Cementerio (Apogeo, La Paz, El Recuerdo, La Inmaculada). Sólo 8.322 personas fueron cremadas. Los 4.033 restantes se enterraron o inhumaron en pequeños cementerios como el Alemán, el Británico, el Hebreo y los diez cementerios municipales como el de Fontibón, Usaquén o Suba.

Hernán Ortega, gerente del Consorcio Renacer, afirma que manejan el 43.72% del total de defunciones en Bogotá. De éstas, el 60.10% son inhumaciones (sepultar en bóvedas) y el 39.90% cremaciones. Los Jardines Cementerio suman el 51.26% y otros cementerios el 5.02%. El 11.36% son enterrados fuera de Bogotá. La cremación sin embargo va en aumento. Del año 1996 al 2002 el porcentaje de servicios diarios de cremación a incrementado para el Distrito en un 43.29%, hoy Renacer presta un promedio de servicios de 17.37 cuerpos diarios en cada uno de sus cinco hornos.

“Una de las razones en el incremento de servicios de cremación por parte de Renacer, es el desplazamiento de los estratos 4 y 5 a los servicios del Distrito. Además las personas se están haciendo conscientes de que la cremación es mucho más práctica, más barata y genera menor contaminación ambiental”, dice Ortega.

Los cinco hornos crematorios del Distrito funcionan con gas natural, a un costo promedio mensual de dieciséis millones de pesos. Son necesarios 32 mtr3 para la incineración del cuerpo de un adulto, lo que le cuesta al consorcio $17.800. Los demás hornos crematorios de Bogotá funcionan con gas propano; se requieren 22 galones para la incineración de un cuerpo a un costo de $44.000. Esto explica la diferencia en el costo del servicio entre el Distrito ($190.900 adultos y $95.400 niños menores de cinco años), y el de los Jardines Cementerio ($600.000 en promedio). Las tarifas son aprobadas por la Uesp y se incrementan anualmente de acuerdo al IPC (Indice de Precios al Consumidor).

Hecho en Colombia

Aunque aún funcionan en Bogotá los primeros hornos importados de los Estados Unidos, marca Old Cremator, se fabrican, usan y exportan hornos de cremación de cadáveres hechos en Cali por la firma TKF (bajo licencia norteamericana). El costo de un horno con todos sus aditamentos llega a los ciento veinte millones de pesos. Está formado por tres cámaras: combustión, post combustión y decantación de partículas. Las chimeneas tienen una altura mínima reglamentada para emisión de gases en 15 m. y está controlado por el DAMA (Departamento Administrativo del Medio Ambiente), quien periódicamente realiza controles isocinéticos de contaminación.

Horno crematorio frente

Operario revisa el proceso

Al pasar la portezuela

Los mitos sobre lo que sucede cuando el cofre cruza la portezuela —con los restos de un ser querido dentro para ser cremado— “son comunes debido al misterio que encierra el no ver que el cajón se introduce en una bóveda o es cubierto por la tierra. Por nombrar algunas cosas, se dice que se creman varias personas a la vez y al final se dividen las cenizas en varias bolsas de manera indiscriminada. Otros, dicen que se les quita la ropa, se trituran antes de la cremación para que los huesos se quemen más fácil..., en fin; hasta dicen que algunos llegan vivos y quisieron levantarse al estar dentro del horno...”, cuenta Carlos Rojas, administrador del Crematorio del Norte, en dónde existe el mayor movimiento de cremaciones debido a que funcionan simultáneamente cuatro hornos, los trescientos sesenta y cinco días, en un turno de seis de la mañana a seis de la tarde.

 

Cola de espera para cremación. Desprendibles de identificación en la portezuela.

La funeraria Los Olivos Bogotá actualmente prueba un sistema de cajas de cartón que recubren interiormente los cofres mortuorios —que son apenas perceptibles para los deudos— y que permite extraer el cuerpo del cofre de madera sin manipularlo ni exponer a los operarios a enfermedades contagiosas. Sin embargo, la única opción que ofrece Los Olivos para los casos de cremación es el alquiler de cofres.

Cremuladores. Bandejas con restos después de salir del horno crematorio.

Entre setenta y noventa minutos tarda el proceso de cremación, a temperaturas que van de 800° C a 1200°C. Durante este tiempo, el calor hace que los músculos y tendones se contraigan —por eso algunos cuerpos dan la impresión de querer levantarse—. Por una ventanilla el operario sabe en qué momento el proceso ha terminado. En seguida introduce una especie de rastrillo utilizado para unir los restos de los huesos calcinados, apaga el horno y espera de que baje la temperatura.

Una vez realizada esta labor, se recogen los restos en una bandeja que posee cada horno. Se llevan, junto con el desprendible de identificación, al Cremulador —un molino que se encarga de reducir a granos los huesos que aún tienen un tamaño medio—. Luego, se pasa un magneto sobre los restos con el fin de extraer residuos metálicos (tales como prótesis, clavos y tornillos) que el cuerpo pudiere tener por uno u otro motivo. Las cenizas, en realidad granos color blanquecino, caen a un depósito dentro de la misma máquina para ser empacadas y selladas manualmente, junto al desprendible de identificación.

Magneto es pasado sobre los restos para extraer pedazos de metal. Desprendible de identificación.

 

Las cenizas ya empacadas pasan en bolsas selladas a la bodega para ser introducidas en los cofres cenizarios. Cuando se presenta el caso de que la familia sea muy pobre como para pagar el valor de este cofre, las cenizas se entregan en una doble bolsa oscura sin marcar. “El proceso es bastante seguro, aunque no 100% confiable. Las posibilidades de que haya una confusión, existen por ser un proceso manual; sin embargo no se han presentado hasta ahora ningún reclamo”, afirma Hernán Ortega, gerente del Consorcio Renacer. Ortega ha pensado en la manera de mostrar claramente al público que este proceso es estricto y respetuoso, “se pensó en instalar una cámara de video para que los familiares del difunto pudieran seguir el cuerpo hasta el horno en un sistema de circuito cerrado, pero se descartó rápidamente por dramático. Además se pensó en poner una placa de identificación a los cuerpos —parecida a la de los militares— pero no presta ninguna garantía diferente a la del sistema de desprendibles con el que contamos. Si a alguien se le ocurre una buena idea, que me la haga saber...”.

 

 

Restos empacados y sellados a espera de ser llevados a bodega.

Carlos Rojas, administrador del Crematorio del Norte, afirma que la única confusión que raras veces se presenta es debida a homónimos. En ese caso, se deben consultar los libros de registro para confirmar quiénes son los verdaderos deudos. Los servicios de cremación son incrementados además por la incineración de ‘Restos fúnebres’; cuerpos que no han terminado de descomponerse al ser exhumados.

Gustavo Prieto, operario del Crematorio del Norte, lleva veintidós de sus 47 años realizando la tarea de cremar, cremular y empacar las cenizas. “Aquí no pasa nada raro, no asustan ni he visto fantasmas.”. Ex trabajador de la desaparecida Empresa Distrital de Servicios Públicos (EDIS), Gustavo se alegró cuando fue asignado a esta dependencia porque le significó un ascenso al cargo de ‘escobita’ que antes desempeñaba. Al preguntársele, no sabe cuántas personas ha reducido a cenizas; sin embargo, recuerda con nostalgia el cuerpo de una de sus propias hijas, que él mismo incineró. “Le temo a la muerte, pero no a lo que pasa con el cuerpo después de muerto”, concluye.

Asunto: Cenizas No Reclamadas por Parte de los Deudos

Cerca de cincuenta cofres no reclamados reposan hoy en las bodegas de la Funeraria Gaviria; el más antiguo pertenece a un hombre que murió en 1996. “Los familiares no reclaman en algunas ocasiones las cenizas. Hace un tiempo nos pusimos en la tarea de llamar a los familiares y conseguimos que reclamaran muchos cofres, sin embargo, hoy no sabemos qué hacer con los que no han reclamado. No tenemos corazón para meterlos en una bolsa y que se los lleve el servicio de recolección de basuras. Es un compromiso moral que mantiene La Gaviria”, dice Marcela Silva, Directora de Operaciones.

Estantes con cenizas sin cofre cenizario.

Para el mismo caso en el Crematorio del Norte, no pueden almacenar dichas cenizas debido a que cerca del 30% de éstas no son reclamadas mensualmente. “Esperamos un mes, que por ley está reglamentado, y procedemos a hacer un inventario que relacionamos en un memorando bajo la referencia “Cenizas no Reclamadas por los Deudos”, posteriormente las enviamos al monumento de cenizas que está ubicado en Matatigres. Allí reposan más de tres toneladas de cenizas sin reclamar”, cuenta Carlos Rojas, quien además revela que muchas personas pagan la cremación y advierten que pueden hacer “lo que quieran” con la cenizas, porque no las reclamarán.

¿Por qué no las reclaman?

La psicóloga María Fernanda Vence, docente de la Universidad de Los Andes, dice que se pueden analizar estos casos desde la óptica de la pérdida del ritual del duelo al que nos estamos acostumbrando. “En las ciudades, a diferencia de los pueblos, se perdió la costumbre del luto. En la costa, por ejemplo, una mujer que perdió a su esposo sigue vistiendo de luto, incluso, veinte o treinta años después del fallecimiento. En nuestras ciudades todo se ha vuelto ‘seamos prácticos’. Las cenizas son para algunos un estorbo que no dice nada, porque la identificación con el otro se pierde, las personas dicen ‘ésto no es a quién yo quise’. También es posible que se trate de cenizas de ancianos. Generalmente los ancianos son considerados un estorbo en nuestras sociedades”.

Estantes con cenizas dentro de cofre cenizario.

 

Curiosamente, la facilitación del duelo, el desprendimiento frente a los restos mortales, es uno de los argumentos que las funerarias adjudican a la creciente aceptación de la cremación. Alberto García, director de Servicios de Funerales Los Olivos Bogotá, dice que de los 780 servicios que manejan aproximadamente al mes, cerca de la mitad escogen la cremación. “La gente está optando por este sistema porque, además de económico, es más fácil de aceptar que el ser querido ya no está...”. Alberto, sin embargo, guarda en su casa un jarrón con las cenizas de su padre: “no tengo ya ningún cariño especial por esas cenizas. Mi esposa me pregunta cuándo voy a salir de ellas, yo la verdad no sé”.

Marcela Silva, de la Funeraria Gaviria, dice que el 90% de los servicios que prestan, son de cremación. “Los estratos socioculturales altos optan cada vez más por ella porque es menos traumático para los familiares. Cuando el fallecido está enterrado o inhumado, se vuelve un ritual de domingo visitar la tumba; esto retarda el proceso de aceptación, los apegos hacia el ausente se hacen más dolorosos”.

Las religiones y la cremación

La cremación tiene sus orígenes en la antigüedad. Entre los años 1400 a.C. y el 200 d.C. era considerado como el rito funerario más común; especialmente entre la aristocracia romana y la familia imperial. Hasta el siglo XIX, las doctrinas cristianas prohibían la cremación porque se pensaba que si se destruía el cuerpo, éste no podría resucitar.

Solo desde el Concilio Ecuménico de 1.962, la Iglesia Católica autorizó la cremación. Acerca de ésta, el padre Eduardo Castro, párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes en Bogotá, dice: “Estoy de acuerdo con la cremación, siempre y cuando se tenga respeto por el cuerpo. Yo, de hecho, quiero que me cremen.”

El pastor Gerardo Garzón, de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, expresa: “El cuerpo es una morada temporal, no tenemos objeción al respecto”. Neenia Parada, de la Iglesia Evangélica Luterana, opina: “Es un proceso higiénico, respetamos la posición de cualquier persona”. Wilson Martínez, arzobispo misional de la Iglesia Gnóstica Universal, afirma: “La preferimos sobre cualquier otro destino final. Para nosotros, el fuego purifica y nos desliga de lo terrenal”.

En cambio Hilda Demner, de la Comunidad Hebrea, dice que la cremación está totalmente prohibida entro de los ritos del judaísmo: “La Torá lo prohibe. El cuerpo merece respeto y debe regresar a la tierra completo. Los cofres que usamos son de madera muy delgada y sencilla para facilitar el proceso natural de descomposición.” Aunque no fue posible contactar a la Asociación Islámica de Bogotá, se sabe que los musulmanes también prohiben la cremación por motivos similares a los del judaísmo.

A todos nos llega la hora final. Crea en lo que crea, la muerte es lo único seguro en la vida. Ahora, que sabe lo que realmente pasará con su cuerpo cuando su alma abandone este mundo, tome una decisión. Si lo entierran o inhuman, su cuerpo se descompondrá lentamente y es posible que al cabo de cuatro años —en que se exhuman los restos a no ser que posea un terreno propio—, termine cremado aún en contra de su voluntad. Tenga en cuenta que la cremación está prohibida para los casos de muerte violenta; sin embargo, si tiene alguna predilección sobre su destino final, déjela por escrito. Después de muerto usted no puede hablar y cualquiera tomará la decisión sobre su final.

Agosto 2003

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13, jul | 5 comentarios Posteado por: Alejandro En: Reportaje compártelo Tags: tanatopraxia, cremacion, destino, final, periodismo, alejandro, parada, muerte, bogota, crematorio, chapinero, reportaje

EDIPO EN AMÉRICA LATINA

"En cuanto a mí, persisto en querer saber mi origen, por humilde que sea".

Edipo

Por Alejandro Parada Torres

La convulsa condición histórica de Latinoamérica, atravesada por diferentes procesos de aculturación, hace permanente la reflexión sobre su identidad. Parece víctima de un sino trágico, no de orden fatalista naturalista, más bien, del tipo de una permanente búsqueda reflexiva acerca de sus orígenes para encontrar pistas sobre su ser ontológico. Este proceso se convierte en un destino del que pareciera no poder escapar.

Esta naturalización del carácter latinoamericano puede interpretarse como la tarea imperecedera, a la que refiera Octavio Paz, como "una permanente búsqueda de una identidad que no puede ser fácilmente encontrada" . Un "hijo de la nada", que niega su origen indio y español; y a la vez, reniega del hibridismo. Esta negación mantiene a América Latina en una especie de eterno retorno , una recurrente vuelta a su pasado en busca de signos y referentes que no terminan de explicar su origen ni convencer a los teóricos e historiadores contemporáneos. Esta cualidad, sin embargo, le otorga a Latinoamérica un carácter que podría ser hoy su verdadera característica e identidad.

¿Puede Latinoamérica enfrentarse a alguna suerte de destino edípico? Un destino que involucre el desconocimiento de su pasado, y a la vez, sea el causante de su propia desgracia. Recordemos la historia que sirvió a Freud para el descubrimiento sobre el "conflicto más crucial que todo ser humano sufre en el curso de su primer desarrollo [el llamado complejo de Edipo]. Brevemente, la historia de Edipo es como sigue:

Separado de sus padres en la infancia, Edipo regresa a Tebas siendo adulto e, ignorando su identidad, mata sin saberlo a su padre, el rey, y se casa con su madre, la reina. Años más tarde, cuando se entera de la verdad, su desesperación le lleva a cegarse a sí mismo, renunciar al reino y, empujado por un sentimiento de culpa, a errar por la tierra como un proscrito abandonado y sin hogar" .

La idea central de esta leyenda es que nadie puede escapar a su destino, así que no debe entenderse este símil desde las acciones y hechos relatados textualmente, sino desde su carácter simbólico. Desde el psicoanálisis, América Latina se enfrenta a un dilema crucial de su desarrollo social. El complejo de Edipo plantea, según el análisis que sobre Freud hace Lawrence J. Friedman , que el individuo desarrolla una serie de odios hacia su padre del mismo sexo producidos por deseos hacia el padre del sexo opuesto.

Este conflicto se complica en una fase en la que el individuo no sólo odia a su padre del mismo sexo, sino que también lo ama y quiere ser amado por él. En el período final del complejo, el individuo se da cuenta que es demasiado débil para luchar contra el padre poderoso y se aleja de la fijación con el padre del sexo opuesto para identificarse con el del mismo sexo. La solución inadecuada de las vicisitudes del complejo de Edipo puede producir trastornos psicológicos, sentimientos de culpa y la incapacidad para establecer relaciones satisfactorias.

Si tenemos en cuenta que el hombre latinoamericano se enfrentó, ante la llegada de los conquistadores y colonizadores españoles, a un concepto de sí mismo de inferioridad y deshumanización , que posteriormente fue complementado con sentimientos de rechazo hacia su propia cultura, de esta manera, encontraremos pistas acerca de la negación que presenta el latinoamericano frente a sus procesos de hibridación. A la vez, encontramos elementos para entender las teorías positivistas ilustradas que posteriormente planteaban la necesidad de adecuar a América Latina los patrones culturales e ideológicos europeos, dada su supuesta superioridad racial, étnica y ontológica.

Sin considerar las diferentes teorías desde posiciones esencialistas e indigenistas, el carácter latinoamericano muestra paralelos con la leyenda de Sófocles: El desconocimiento de su pasado, la necesidad de conocerlo (aún a costa de su propia desgracia), la verdad revelada y un destino ciego e incierto guiado por un bastón que no acierta a encontrar un rumbo fijo. También, desde la teoría edípica freudiana, encontramos paralelos: El odio hacia la cultura madre , la puesta de sentimientos en conflicto de odio y amor, el deseo de ser reconocido y amado, y el final reconocimiento de la supremacía del padre poderoso que desemboca en la identificación y deseo de ser como él es, que lo convierte en paradigma y modelo ideal.

La concepción de "raza inferior" del latinoamericano es claramente expuesta por Carlos Octavio Bunge al afirmar acerca del origen triétnico del latinoamericano: "De allí que las diversas mezclas raciales no puedan salir mucho mejores: los mestizos carecen de sentido moral y estabilidad psíquica, los mulatos son falsos, impulsivos y petulantes" . También, Jorge Larraín Ibáñez, citando a Alberdi dice:

"Es necesario incrementar el número de nuestra población, y lo que es más, cambiar su condición en un sentido ventajoso para la causa del progreso. En América gobernar es poblar, y la población debe buscarse en la inmigración espontánea, atraída por las acciones de las leyes, gobiernos e individuos, de razas vigorosas y superiores que, mezclándose con la nuestra, traigan ideas prácticas de libertad, trabajo e industria. No promovamos, opongámonos a la inmigración de razas inferiores"

Esta serie de teorías positivistas ilustradas niegan la identidad del hombre latinoamericano, mientras rechazan el carácter híbrido de nuestra cultura. Tal posición, excluye y reafirma un nuevo modelo edípico de comprensión de identidad para América Latina.

Edipo en América Latina

Latinoamérica es un concepto, una abstracción, un conglomerado de culturas, símbolos e instituciones que encuentran validación únicamente en los individuos, pues son los hombres quienes crean la cultura y la trasmiten de generación en generación. De allí que se afirme que la cultura se construye, y desde la cultura se puede responder a la pregunta sobre la identidad. Gustavo Quesada afirma: "Ese conjunto de enlaces simbólicos articula y le da coherencia a los distintos niveles y segmentos del todo social y permite que cada individuo, inserto en él, pueda responder a la pregunta por su identidad de modo consistente"

Como son los individuos quienes deben responder a esa pregunta, se ven expuestos a conflictos psicológicos que, entendidos desde el complejo de Edipo, revelan una Latinoamérica que no ha podido responder adecuadamente la rivalidad frente a su cultura madre. Al no solucionar este enfrentamiento, se presenta una fase de negación frente a su propia cultura y le produce un conflicto de ambivalencia: odio y amor. Este sentimiento es tan fuerte que muchas veces no nos damos cuenta que existe. Para entenderlo, recordemos que a España se le ha llamado "La Madre Patria", y como toda madre, exige respeto de sus hijos. Este respeto impone a sus hijos la limitación de juzgar sus actos y actitudes, hayan sido buenos o malos, apropiados o inapropiados, satisfactorios o insatisfactorios.

La ambivalencia se presenta en una fase intermedia del complejo de Edipo, pero debe solucionarse al entender la superioridad del padre poderoso; sin embargo, los sentimientos ambivalentes "se manifiestan fuertemente de nuevo durante la adolescencia, en el paso final del paso de la niñez a la edad adulta" . Entendido este proceso, Latinoamérica presenta, como colectividad, una fase adolescente en la que no se han solucionado los enfrentamientos típicos de la fase edípica; en su lugar, se pasó a la identificación insatisfactoria con el modelo europeo materno cultural.

Así como la teoría freudiana establece que un individuo que no ha roto el vínculo de fantasía con su madre, "no podrá establecer una relación madura (…), esta lucha representará para él un peligro durante toda su vida. De esta manera [aunque tenga las capacidades], siempre tendrá miedo a triunfar y sentirá la necesidad de vencerse a sí mismo" .

Latinoamérica requiere vencer el cordón umbilical de Europa, aceptar su carácter híbrido, entender sus procesos de aculturación como históricos e inmodificables, su destino sin fatalismo, y, habida cuenta del determinismo, dejar de lado su búsqueda esencialista para comprender su identidad como construida por la totalidad de influencias y procesos históricos a los cuales se ha visto expuesta.

El ciego y errante Edipo, de Sófocles, encuentra la paz y el descanso que requiere para sus días finales. Ha deambulado por diversos parajes después de conocer la causa de su desgracia, sólo después de aceptar su origen, encuentra asilo y muere en otra tierra . El destino de América Latina puede ser entonces el seguir reflexionando sobre su origen, vagar en teorías y supuestos (como lo hace ahora) demostrando una identidad sin identificación o aceptar su origen sin esencialismos y dar por terminada la discusión sobre su identidad para así dedicarse a la solución de sus problemas más apremiantes.

25, sep | 3 comentarios Posteado por: Alejandro En: Ensayos compártelo Tags: edipo en america latina, identidad latinoamericana, destino de america latina