La Coctelera

Según la segunda acepción de la palabra 'vulgar', del Diccionario de la Real Academia Española, entiéndase como: vulgar (Del lat. vulgāre). 1. tr. ant. Dar a conocer al público algo.

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Categoría: Entrevista

DANIEL EL BARROCO

ENTREVISTA / SAMPER OSPINA Director Revista SOHO (Colombia)

Por: Alejandro Parada Torres

Daniel Samper Ospina no vive rodeado de modelos desnudas. Vive y duerme en la casa con su mamá. Decir que el director de la revista SOHO no duerme rodeado de mujeres “empelotas” sería como pensar que Hug Heffner —el dueño de Play Boy— hace votos de castidad en su mansión llena de conejitas. Sin embargo, eso habla del verdadero Daniel, un hombre a veces desordenado y despistado, que se ha ganado una fama que en realidad no quiere. Trabaja con lo liviano, pero no es un hombre light. Es más bien un escritor sensible, un poeta, un trascendental, es un clásico barroco que vive en la dualidad.

Confinado a un vestido de paño

El hombre que vestía de jean y mocasines, que escribía para Cromos, El Tiempo y Credencial, que estudió literatura en la Javeriana (con una escala en Derecho); que fue profesor de literatura en el Gimnasio Moderno, que estudió Literatura del Barroco Español y Literatura Latinoamericana del Siglo XX en Harvard y que inevitablemente muchos asociaban con los apellidos Samper Pizano, criticaba lo ligth, detestaba las reuniones sociales, no sentía la presión de las cifras del P&G de una asamblea, cuando desde chino odiaba las matemáticas.

Claro, eso era antes de convertirse en esa especie de director técnico de SOHO, el hombre y encargado de que en cada número de la revista se reúna un equipo titular de estrellas. “Algo así como el Real Madrid de las revistas, encargado de liberar los pases para un partido homenaje”, afirma.

Antes de aprender de ritmos, de saber cuándo ir al ataque y cuándo retroceder en la parte fotográfica; antes de entender que el mercado de las revistas es un campeonato, mientras cada edición es un partido que se debe jugar tácticamente, antes de todo esto, Daniel no estaba confinado a un vestido de paño. Hoy, sin embargo, esa prenda hace parte de su ritual, de los sacrificios que debe hacer quien lleva sobre sí la dualidad de manejar el mundo de lo light desde la cultura, de sobrellevar esa vida de claro oscuros, de extremismos, que lo que realmente quiere es desarrollar un proyecto de periodismo literario en Colombia, pero que sabe usar un cascarón de piel y sensualidad que le permite, además, llevar otro tipo de mensajes.

Por eso muchas cosas no se saben de Daniel, como qué piensa de su imagen de gentleman, como que prefería ser futbolista o que comenzó a hacer periodismo a los doce años. Tampoco que su afición por los sonetos lo impulsó a estudiar literatura barroca o que de adolescente le escribió a Ernesto Sábato; además, que con justicia ha hecho un camino alejado del de su padre y que espera que se le recuerde por otras cosas en el área profesional.

Ese desconocimiento es, por ahora, el precio que debe pagar por su sueño: llevar una revista más allá de lo que se esperaría y hacerla famosa por encontrar nuevas formas de hacer periodismo, de descubrir no sólo la piel de las modelos sino la realidad de un país.

El Play Boy

— ¿Qué opina de esa imagen de play boy que se ha creado entorno suyo?

"Yo no sé si esa imagen es buena o mala para mí, lo único que sé es que no es fiel a la realidad. Qué daría yo,  ¡imagínese!, por andar rodeado de mujeres en vez de andar en fútbol con mis amigos...

En medio de todo —reconoce Daniel—, esta imagen es un poco rara.

“Estoy seguro que a la directora de Dinero no le tienen fama de andar con banqueros para arriba y para abajo. Tampoco Alejandro Santos tiene fama de andar con políticos, paramilitares, mafiosos o cualquiera de las fuentes que tiene que cubrir. Las modelos, en cambio, despiertan una cosa en la gente que les hace creer que no se trata de un mundo laboral sino de un estilo de vida. Ahora, si fuera cierto, a mí me encantaría tenerlo. ¿O a quién no…?”

Tiene razón. ¡A quién no! Sin embargo, actuando de abogado del diablo, podríamos decirle que tal vez él mismo lo alimenta, que algunas de sus declaraciones públicas contribuyen a esta imagen. “No pretendo ser el Hug Heffner colombiano; primero, porque no uso bata de seda, segundo, porque no vivo en una mansión llena de mujeres (lujo que sólo se podría dar algún “traqueto”) y tercero, porque no tengo setenta años…”, menciona. 

Futbolista o policía

De niño, Daniel Samper Ospina tenía otra dualidad: quería ser policía o futbolista. Para fortuna de todos, su primer sueño se quedó en ser amigo de los policías de la cuadra. Aunque el segundo se frustró, aún hoy, si pudiera elegir, sería jugador de fútbol. Por supuesto, eso sería si se le garantiza el éxito, porque para nada lo haría si la oportunidad está en ser marcador de punta de un equipo de segunda; para esas gracias, se queda con la difícil tarea de supervisar las sesiones fotográficas de la revista.

Después de tener un bisabuelo escritor, un abuelo, un padre y una hermana periodista, “por desgracia —dice él—, porque si hubiera tenido una familia empresaria, otra sería mi historia”, su relación con el periodismo le llegó de forma natural, casi instintivamente.

La Expresión

Con esa vena informativa, la vida de los Samper Ospina estuvo bajo la presión de Daniel mientras se encontrara cerca (es decir, todo el tiempo). A los doce años Daniel sacó a circulación un periódico doméstico que se ocupó de rescatar la vida de su familia. "La Expresión" resultó ser una publicación con un tiraje de unos… once ejemplares, que Daniel vendió a los amigos de su papá. “Era carísimo”, recuerda.

La paz de la familia y el interés de Daniel no causaron problemas hasta que Antonio Caballero, periodista y amigo de la familia, le compró un ejemplar. En una carta dirigida al imberbe periodista, Caballero alentaba sus maniobras, pero le criticaba de manera angustiante el haber caído en “el mismo oficialismo tímido de la prensa nacional”.

Después de esta urgente reflexión, "La Expresión" se convirtió en un feroz periódico de oposición al régimen paternal. No perdía entonces oportunidad para denunciarlo; dicha presión se mantuvo contra su padre Daniel hasta en los momentos en que se encontraba en calzoncillos, viendo el fútbol tirado en su cama, cuando encontraba el momento propicio para tomar la fotografía que serviría de portada en la siguiente edición. La oposición a la autoridad, esa que aún le causa tanta aversión y le produce auténticas pataletas —comparable con lo que siente hoy por Álvaro Uribe Vélez—, le hacía llevar sus investigaciones hasta la droguería más cercana en búsqueda de pruebas para denunciar a su papá. Tal vez la compra de una crema para las hemorroides o cualquier tipo de acto impropio aparecería seguro en la siguiente edición. Por esto hoy, ya adulto, en las columnas de opinión que escribe para otros medios de comunicación, Daniel dice tratar de ser crítico y “darse palo a sí mismo. Si no, con qué autoridad se puede hablar”.

"Chonetos Barrocos"

Marcel, haciendo honor a su nombre, fue el Ángel que, como maestro, influenció profundamente a Daniel para que estudiara Literatura del Barroco Español. “Él me presentó la literatura de una manera existencial, como una necesidad, afirma; pero en especial me introdujo en los sonetos”. Un juego de composiciones de versos endecasílabos, con rima consonante y de probada perfección, con la particularidad de ser muy vulgares y usar la letra ch, se entabló entre profesor y alumno, como resultado de haberse iniciado Daniel en la lectura de Pietro Aretino.

Además de Aretino, Daniel encontró su tabla de salvación en Quevedo, Lope de Vega, Calderón de la Barca, y otros autores que le cayeron como anillo al dedo de su personalidad dual, barroca y de extremos emocionales: “el desencanto, la conciencia de la fugacidad del tiempo, y otra cantidad de cosas hicieron que yo me identificara con esta época. Habrá gente que se identifique con los poetas malditos y esa poesía oscura y terrible... Yo me identifico más con esa mezcla de vida y muerte, la luz y la sombra, el desengaño, estar ilusionado y descubrir que todo era mierda...”.

Entre héroes y tumbas

Mucho más adepto a Vallejo que a Neruda, Samper Ospina piensa que la literatura tiene una misión existencial. Cuando vivió en Boston (Massachuset), siendo un adolescente, alguna vez tuvo noticia por la prensa local de que Sábato, el autor de Sobre héroes y tumbas, se estaba muriendo de hambre. Este libro, según cuenta, le había salvado de una crisis después de una pena amorosa; como se sentía en deuda, se consiguió la dirección de Sábato y le envió una carta. La extensa carta le relataba al escritor cómo, en medio de la difícil situación por la que atravesaba, quería que él supiera que su libro le había salvado la vida a un muchacho que él no conocía. Quería darle las gracias y solidarizarse con su dolor ante la infamia con la que paga el mundo. Para su sorpresa, Sábato le contestó. En pocas líneas, la carta le explicaba que los medios exageraban. Aunque sí pasaba por un momento difícil, no se iba a morir de hambre. Finalmente le decía que la literatura sirve para no morir de angustia y que uno puede morirse de hambre…, pero no de angustia. “Allí entendí cuál es la finalidad de escribir”.

El otro Daniel Samper

Para algunos no es claro, pero el otro Daniel Samper, el Ospina, el director de SOHO, ha hecho un camino propio lejos de su padre. “Es inevitable que sienta un peso psicológico. Lo sentiría aún si él fuera veterinario. Pero más si hace lo mismo que uno y más si se llama igual que uno. Es un drama de identidad. Así que descubrí que mi misión no era ser como él ni igualarlo a él, sino, como siempre digo, alcanzar mi propia estatura, conseguir mi propia voz”.

Aún así, la gente siempre hace un paralelo y dice: “tú tienes sentido del humor como tu papá, o tu papá es mucho más divertido que tú”. Aunque siempre van a haber comentarios de ese estilo, lo importante es que Daniel ya lo tiene resuelto: “ni tengo el sentido del humor de mi papá ni me interesa tenerlo, me interesa tener mi sentido del humor y reírme de lo que a mí me causa risa. Es hacer una especie de grito de independencia frente a él”. No falta quien dice de Daniel Samper Ospina que ha llegado a donde ha llegado por tener el apellido de su papá. “Lo cual me parece injusto. Si alguna vez Felipe López pensó en traerme porque mi carta de presentación era ser hijo de mi papá, creo que los resultados que he dado en SOHO durante casi cuatro años, harán que alguna vez yo lo traiga a él bajo la carta de presentación que es mi papá. Creo que el éxito de SOHO me lo debo a mí y no a nadie y más”, y las cifras de ventas le dan toda la razón.

Un paso dentro de muchos otros

De Samper Ospina escribió Germán Santamaría , que será “recordado por haber desnudado a todas las mujeres bellas de este país”.

— ¿Cómo quiere que se le recuerde en el futuro?

Tengo la absoluta certeza que SOHO es un paso, dentro de muchos otros, que daré. Esto tiene un poco de esa cosa obvia de que lo asocien a uno con la fuente que cubre, que en mi caso es el modelaje. Pero aspiro a no ser recordado por esta fase sino por muchas cosas más. Por lo pronto, mi intensión laboral más importante es hacer un acercamiento entre el periodismo y la literatura. Darle un espacio en el periodismo a los escritores literarios y encontrar técnicas para cubrir la realidad y hacer periodismo. — ¿Por qué el director de SOHO, con toda la carga que eso implica, aún vive en casa de su madre?

Por una razón absolutamente práctica que, creo, hace parte de las nuevas generaciones que ya no tienen la urgencia de salir de casa para poder “tirar”. Yo nunca he tenido la urgencia de salir porque la relación con mi mamá es maravillosa, es como si fuera mi hermana mayor. Por otro lado, en todos estos años he ahorrado mucho y ahora en tres meses me entregan un apartamento propio, así que saldré de mi casa para mi propio lugar.

Esperando a Godot

Por ahora, las mujeres desnudas, seguirán colgadas de los retablos de las portadas de SOHO que decoran las paredes de la oficina de Daniel Samper Ospina…, mientras llegan las de carne y hueso y lo conocen a él, el director de la revista, el hombre desordenado y despistado, pero nunca light, el mismo que tiene alma y pluma de escritor sensible, poeta, trascendental, y que sigue Esperando a Godot mientras sobrevive al mundo barroco de la dualidad.

Bogotá D.C., abril 12 de 2005.

 

18, ago | 2 comentarios Posteado por: Alejandro En: Entrevista compártelo Tags: director revista soho, daniel samper ospina, entrevista, barroco, soho