La Coctelera

Según la segunda acepción de la palabra 'vulgar', del Diccionario de la Real Academia Española, entiéndase como: vulgar (Del lat. vulgāre). 1. tr. ant. Dar a conocer al público algo.

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SAN CAMELLO

Un santo en el Cementerio Central

La tumba de Leo Kopp, el fundador de Bavaria, es visitada en el Cementerio Central de Bogotá por múltiples devotos que hacen fila para hacer sus peticiones porque, aseguran, consigue trabajo.

Por: Alejandro Parada T

Leo Siegfried Kopp, tres metros adentro de tierra, bajo la losa fría, con sus huesos desnudos y roídos por el paso de la muerte, no deben tener la menor idea de lo que pasa allá arriba: Muchos lo creen santo.

Llueva, truene o relampagueé, Ana Matilde Parada de Ortega, una mujer de cerca de 50 años, va todos los lunes a visitar la tumba de Leo Kopp en el Cementerio Central de Bogotá. A veces está de buenas: la fila no es tan larga. Espera tranquila, no se inquieta a pesar de ver que tantas personas le piden con susurros sus deseos a la oreja izquierda de la escultura. Unos se demoran cerca de cinco minutos, otros menos. Tantas peticiones podrían hacer olvidar a Kopp la de Matilde, pero ella tiene su secreto para evitarlo: le habla por la oreja derecha.

Como las leyendas, la gente se entera de Kopp por el voz a voz. El mito crece cuando a alguien le llega un papel con la oración que algún devoto escribió para su eterno descanso y que se vende a las afueras del cementerio por quinientos pesos. El mito crece cuando por casualidad alguien ve la fila y se acerca a preguntar de qué se trata. El mito crece cuando se ve la tumba, el mausoleo y la estatua llena flores, el mito crece cuando afirman que sí cumple.

San camello

Orfelina Miranda, una chocoana de 63 años, lo visita porque necesita trabajo. Está haciendo la novena, nueves días de visita y oración, que le prometió para que la saque de su apuro. Se enteró de Kopp porque enterró a un familiar cercano en este cementerio y vio la larga fila. Aunque es la primera vez que está haciendo la novena, le está entregando toda su fe, las demás personas en la fila se lo confirman: trabajo sí da.

Mientras la gente hace fila, Carlos Gutiérrez, empleado de la compañía de vigilancia que tiene bajo su cuidado el cementerio, observa acostumbrado. Ya no le causa admiración, todos los días ve las filas de esperanzados desocupados (aunque dice que los lunes, por ser el día de las ánimas benditas, es mayor la romería) de todas las clases sociales. Según él, este es un país de desempleados, y como Kopp regaló todas sus pertenencias a los más pobres al final de sus días, pues por eso la gente le tiene fe.

Para Clara Inés Pinzón, un ama de casa de 46 años, él fue un hombre que sufrió mucho cuando vivió. Por eso, como un mártir, Dios le dio el don de conceder deseos a través de él. Es fiel devota, hace ya varios años que lo visita, le lleva flores, pequeños ramos que compra en la entrada y que descuadran un poco su presupuesto. Aún así, lleva varios años acercándose los lunes para pedir por sus necesidades. También, a veces, va con su “amistad”, la amiga que le contó de Kopp y que no deja tampoco de frecuentarlo.

¿Quién era Kopp?

En qué momento se hace este alemán a la devoción de las personas como un intermediario divino no es algo muy claro. Algunas pistas se pueden encontrar en saber que fue en 1891 el fundador de Bavaria —inicialmente Bavaria Kopp’s Deutche Bierbraverei— y se caracterizó por ser un hombre bondadoso. Prueba de ello fue el barrio Unión Obrera —hoy La Perseverancia— construido en terrenos que fueron comprados por Kopp a la sociedad Fergusson Noguera y Compañía en 1889 y luego vendidos a sus obreros para construir y levantar sus viviendas mientras eran descontadas de sus salarios.

Además, fue el hombre encargado de introducir para su empresa y en Colombia un concepto profesional del que no se había tenido registro: el “maestro” cervecero, un conocedor de todos los secretos de la cerveza que dio una visión diferente para posteriores negocios y empresas del país. Bajo su tutela, creció la empresa y el desarrollo socio-económico, se marcaron las rutinas bogotanas junto al horario de sus trabajadores con la sirena que bramaba a las 6 de la mañana y las 5 de la tarde. Aunque los Kopp salieron de Bavaria en años de la segunda guerra, después de un fideicomiso del gobierno, la cervecera siguió su crecimiento y se consolidó como la empresa más antiguas y poderosas del país. Tal vez por eso o por haber industrializado el proceso del líquido que tantas alegrías sigue dando a nuestra clase trabajadora, Leo Kopp se convierte en mito, beato sin beatificar, cumplidor de milagros y deseos del Cementerio Central.

El hombre detrás del santo

Una maestra de sociales y matemáticas que vive en Bogotá llamada Yuly F. Kopp, es la tataranieta del difunto milagroso. A sus 26 años de edad, sabe de su tatarabuelo que fue un hombre bueno, que al morir le regaló una casa en el barrio La Candelaria a un mayordomo y un ama de llaves que estaban a su servicio y que facilitó la construcción de vivienda para sus trabajadores; pero de ahí a santo… pues el camino es largo.

Como cualquier hombre de carne y hueso tuvo errores, para ser exactos, uno fuera del matrimonio que recibió por nombre Daniel. Esto por supuesto no demerita en lo más mínimo la veracidad o falsedad del poder de su intermediación, eso queda para la Congregación para la causa de los Santos —con sede en Roma— el determinar, por si algún día a alguien se le ocurre, proponerlo para la beatificación. Yuly conoce la estatua, ha visitado el cementerio, aún así, afirma no haberse acercado nunca a alguna de las orejas de la figura para pedirle a su antepasado la realización de algún milagro. Para ella, fue un hombre, un poco mujeriego, pero si la gente le tiene tanta fe, pues es su asunto, al final de cuentas es cuestión de cada cual.

Otras posiciones

Para el religioso pasionista Martín Díaz, sacerdote encargado de ofrecer la misa los días lunes en el Cementerio Central y testigo de las romerías, Dios se manifiesta a través de las personas, pero es Dios el único que puede realizar milagros. “La devoción popular hacia Kopp se basa en la generosidad que mostró en vida pero no tiene ninguna base aceptada oficialmente. Aunque la Iglesia no aceptaría esta clase de manifestaciones, uno como hombre, no puede negar u oponerse a lo que cree la religiosidad popular”, afirma.

Colombia, sin embargo, es un país con muy pocos santos, ocho para ser exactos: Luis Arturo Ayala Niño, Esteban Maya Gutiérrez, Rubén de Jesús López Aguilar, Melquíades Ramírez Zuluaga, Juan Bautista Velásquez Peláez, Gaspar Páez Perdomo, Eugenio Ramírez Salazar y Mariano de Jesús Eusse y Hoyos, más celebre como el "Padre Marianito". Ante este panorama, algunos podrían considerar que San Cayetano, patrono del trabajo, podría necesitar una ayudita en nuestro país.

25, sep | 2 comentarios Posteado por: Alejandro En: Reportaje compártelo Tags: leo koop, san camello, fundador bavaria, trabajo, santo

2 comentarios

edwin leonardo perez 27 oct 2006 | 06:26 PM

simplemente quiero desir que este santo popular se crea por la necesidad de las personas por creer en alguien . lo dificil que es aceptar la realidad

alejandra 31 mar 2008 | 04:02 AM

Bueno hablan de lo que hacen las personas que creen y actuan con fe frente a eso pero en el caso de Orfelina Miranda si ella lo sigue haciendo porque lo hace?? porque si sigue levando flores y demas no serà que le hizo el milagrito?? seria bueno conocer la otra parte de la historia.

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